Asesinan a Gonzalo Cardona Molina, guardabosques y guardián del loro orejiamarillo en Colombia.

Gonzalo Cardona Molina, más conocido como Gonza, nacido y criado como ayudante de granja en Roncesvalles, Tolima, amaba infinitamente las palmas de cera de su vereda, su gélido y vinotinto río Cucuanita, las nubes que se escabullían entre su parcela y su hermosa familia que lo acompañaba en su alegre y diario trajinar al lado de su fiel amigo canino.

El día que se enteró de la necesidad de apoyar a la conservación de un loro que veía durante sus jornadas de vaquería, no tuvo la más mínima duda y se entregó enteramente para salvar a la especie más majestuosa y carismática de Colombia, el Loro Orejiamarillo (Ognorhynchus icterotis), que se encontraba al borde de la extinción. Los últimos 81 individuos apenas sobrevivían en la Cordillera Central de Roncesvalles y, con las campanas de alarma sonando, era evidente que se necesitaban acciones urgentes para salvar a la especie, ante lo cual, solo una persona más que cualquier otra dio un paso al frente para responder al llamado y salvarla: Gonzalo Cardona Molina.

Durante más de 20 años, Gonzalo acompañó incansablemente a estos loros para asegurarse de que no fueran cazados y su hábitat no fuera destruido. Lo hizo de una manera carismática en un momento de inmenso peligro e incertidumbre. Constantes batallas y escaramuzas entre militares y guerrilleros lo colocaban en situaciones que amenazaban su vida, pero lo más importante para él era que los loros estuvieran a salvo.

Las amenazas no fueron solo para el loro, sino para Gonzalo personalmente. En ocasiones había sido amenazado por muchos bandos incapaces de comprender su amor por la especie y su desinterés en la política. Los eternos enemigos de la paz, asumieron que él tenía otros motivos, cuando simplemente estaba impulsado a hacer algo diferente.

En sus últimos días, durante el pasado mes de diciembre, Gonzalo alcanzó a realizar el último censo nacional del Loro orejiamarillo y la Cotorra Coroniazul, su libreta arrojaba un número aún impresionante para él mismo: 2.895 loros en Roncesvalles. La alegría desbordó su corazón con el orgullo del deber cumplido.

Hoy Colombia no solo perdió otra vida preciosa, Roncesvalles perdió a un líder ambiental y al mejor de sus hijos, su familia a un ser muy amado y nuestro Loro orejiamarillo a su padre y salvador.

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